Las escuelas secundarias a través del país están implementando la reforma educacional basada en normas. Tal como es enfatizado en las Enmiendas de 1997 del Acta para la Educación de Indivíduos con Discapacidad (IDEA-97), los alumnos con discapacidad tienen que tener acceso a las mismas normas altas y expectaciones que son establecidas para otros alumnos. Los Planes Eduacionales Individualizados (IEP) de los alumnos con discapacidad que asisten a la escuela secundaria tienen que reflejar el currículo de educación general y normas.
Al mismo tiempo, IDEA requiere que los equipos del IEP desarrollen una declaración de los servicios de transición que necesitan los alumnos con discapacidad. IDEA define los servicios de transición como un grupo coordinado de actividades que:
? promueve el movimiento de la escuela a las actividades post-escolares,
incluyendo la enseñanza superior, educación vocacional, empleo
integrado (incluyendo empleo apoyado), la educación continua y para
adultos, servicios para adultos, viviendas independientes, o participación
en la comunidad;
? refleja las necesidades individuales del alumno, tomando en cuenta
las preferencias e intereses del alumno; y
? incluye instrucción, servicios relacionados, experiencias
comunitarias, empleo y otros objetivos post-escolares para la vida adulta,
y cuando sea apropiado, la adquisición de destrezas para el diario
vivir y evaluación vocacional funcional.
Empezando la edad de los 14 (o más jóven, si es apropiado), los IEP tienen que incluir una declaración de los servicios de transición que el alumno necesita, enfocándose en los cursos de estudio del alumno. Empezando la edad de los 16 (o más jóven, si el equipo del IEP lo determina apropiado), el IEP también tiene que incluir una declaración de los servicios de transición que necesita el alumno, incluyendo, cuando sea apropiado, una declaración de las otras agencias responsables para servicios de transición o cualquier otro enlace necesario.
En vista de estos requisitos, las escuelas secundarias están desarrollando sistemas de “transición” para los alumnos con discapacidad que en efecto crea un proceso de planificación post-escolar separado para los alumnos con discapacidad. Alumnos con discapacidad están trabajando con educadores especiales para desarrollar planes de transición (ITPs), mientras los alumnos sin discapacidad están trabajando con consejeros para desarrollar planes de graduación. De este modo, dos procesos de “transición” separados operan dentro de un sistema escolar.
Si la “transición” de alumnos con discapacidad es vista separadamente
de la “transición” (o graduación) de alumnos sin discapacidad,
será virtualmente imposible incluir totalmente a los alumnos con
discapacidad en la reforma educacional basada en normas. Durante
el tiempo cuando las escuelas están siendo llamadas a incluir a
los alumnos con discapacidad en la reforma educacional basada en normas,
la planificación de transición frecuentemente ha sido usada
para alejar a los alumnos del currículo de educación regular,
hacia desarrollar metas que no están enfocadas hacia el cumplimiento
de normas altas académicas y graduación con un diploma regular
de la escuela secundaria.
Cómo la transición puede limitar la participación de alumnos con discapacidad en la reforma educacional basada en normas
Hay varias maneras en las cuales la perspectiva tradicional de “transición” para alumnos con discapacidad ha limitado la participación de alumnos con discapacidad en el currículo y normas de la educación regular.
? muchos alumnos con discapacidad de la escuela secundaria no son incluídos en la experiencia típica escolar como clases regulares, actividades extraescolares, y planificación para la graduación la cual puede ayudarles en desarrollar metas para el futuro. Muchos alumnos con discapacidad progresan a través de sus carreras escolares pasando menos tiempo en el edificio escolar que sus compañeros y más tiempo en la comunidad. Esta práctica no solo previene que los alumnos con discapacidad tomen un horario completo de clases de educación regular, sino que los aisla del mismo grupo de compañeros que necesitan para tener éxito ahora y en tanto entran al mundo del adulto.
? El proceso tradicional de “transición” tiende a perpetuar la noción de que personas “especiales” a las que se les paga, son las únicas que pueden apoyar los alumnos en la escuela, hogar, en la comunidad, o en el trabajo. Muchos profesionales ven la “transición” como algo que le ocurre a los alumnos con discapacidad para ayudarles a moverse de la educación especial al mundo de los servicios para adultos. Dependiendo de la comunidad, esto puede significar la transición de “escuela al trabajo” o “escuela al trabajo protegido” o “de escuela a habilitación diaria” o aún “escuela a lista de espera para recibir servicios.”
? El mismo sistema implica una separación entre los alumnos con
y sin discapacidad, enfatizando que sólo alumnos con discapacidad
“experimentan la transición,” todos los demás alumnos “se
gradúan.” Con un énfasis fuerte en la unión
de sistemas separados de educación (regular y especial), parece
contraproductivo mantener, o desarrollar, un sistema separado de “transición.”
Cómo puede ser estructurada la transición para apoyar la participación en la reforma educacional basada en normas
Aunque el intento de la transición es positivo, es claro que las prácticas a menudo limitan las oportunidades para lograr las normas altas establecidas para todos los alumnos. Para moverse más allá de los procesos de planificación separados para los alumnos con y sin discapacidad, la lista de cambios en la próxima página tiene que ocurrir:
La Inclusión Total
Hay numerosos beneficios al incluir alumnos con discapacidad en clases de educación regular, tales como:
? adquisición de destrezas y conocimiento que le ayudarán
a los alumnos en las decisiones actuales y futuras,
? enfoque en las destrezas de lectura y aprendizaje académico,
? modelos efectivos para aprendizaje e interacciones sociales, y
? experiencia tomando decisiones acerca de cursos y actividades extraescolares
que informan y guian decisiones futuras.
La inclusión de alumnos con discapacidad en una escuela secundaria puede ser un estímulo para cambiar la manera en la cual la escuela aborda los asuntos de la planificación de carrera y futuro. Algunas escuelas han comenzado a desarrollar carerra a través de la escuela—y procesos de planificación para la vida para todos los alumnos. Estos esfuerzos pueden también ser apoyados por programas del Acta de las Oportunidades de la Escuela-al-Trabajo.
Necesitarán cambiarse los papeles del trabajo
Cambiando la perspectiva sobre la educación secundaria y el proceso de “transición/graduación” requiere un cambio en algunas de las maneras que la gente tradicionalmente ha contemplado sus papeles y responsabilidades en cuanto a trabajo. Es esencial un cambio de un modelo de apoyo directo profesional o paraprofesional a un modelo de apoyos naturales en la escuela y comunidad. (Este modelo puede también ser apoyado por programas proporcionados de acuerdo con el Acta de las Oportunidades de la Escuela-al-Trabajo.) Los miembros de la escuela y comunidad deben proporcionar apoyo a los alumnos con discapacidad de las mismas maneras que proporcionan apoyo a otras personas. Además, las horas que trabaja el personal escolar pueden cambiarse, si se necesita, para apoyar a los alumnos después del día escolar.
El horario educacional tiene que cambiar
Muchos estados, en su discreción, eligen proporcionar servicios de educación especial a alumnos con discapacidad después de los 18. Para estos estados, los horarios educacionales tambien tienen que cambiar. Para apoyar la nueva visión de planificación para la graduación, un nuevo horario – un horario educacional típico – tiene que ser adoptado. Alumnos típicos completan su experiencia en la escuela secundaria en cuatro años, y se gradúan a los 18 años. Muchos alumnos con discapacidad “salen” de la escuela a los 21 o 22 años después de repetir el “duodécimo año” dos o tres veces.
Es esencial que los alumnos con discapacidad (quienes en algunos estados son elegibles para recibir servicios educacionales hasta o después de los 22 años de edad) progresen a través de la escuela secundaria de la misma manera que los alumnos sin discapacidad. Pasando a través de los cursos, tomando los cursos exigidos, seleccionando cursos electivos, participando en actividades extraescolares, y celebrando el final de su carrera de la escuela secundaria al completar su (primer y único) duodécimo año es importante para todos los alumnos.
La Graduación
En la mayoría de los estados, la elegibilidad del alumno para recibir servicios y apoyos de educación especial termina al recibir un diploma regular de la escuela secundaria. Por esta y otras razones, muchas escuelas han presentado a los alumnos con discapacidad con diplomas alternativos o certificados de cumplimiento para que ellos puedan continuar recibiendo los servicios en estados que proveen servicios de educación especial hasta los 21 o 22 años de edad o después. Hoy día, las escuelas y comunidades que adoptan el horario típico de educación para los alumnos con discapacidad están esforzándose para adaptar las regulaciones de una educación efectiva. Ellas creen que el apoyo a los jóvenes adultos tiene que continuar después de la ceremonia formal de graduación (después del duodécimo año).
Es crucial abordar cómo los alumnos sobre los 18 años de edad son apoyados. Si los alumnos son incluídos en el currículo típico de la escuela secundaria hasta completar su duodécimo año, las escuelas pueden entonces proporcionar apoyo a través de un post-duodécimo año” a estos jóvenes adultos en la comunidad en lugar de la escuela secundaria. Tiene que haber una re-conceptualización de los apoyos y experiencias para jóvenes adultos entre los 18 y 21 años de edad para asegurar su inclusión total y participación en la comunidad, trabajo, recreo, y enseñanza superior.
Después de la graduación, los alumnos con discapacidad necesitan tener las mismas selecciones como los alumnos sin discapacidad, incluyendo colegio, trabajo, viviendo independientemente, o viviendo en la casa. Los distritos escolares tienen que trabajar en colaboración con el jóven adulto, la familia, y con empleadores, funcionarios de colegios, y organizaciones comunitarias para determinar cuales apoyos serán necesarios para ayudar al indivíduo en lograr sus metas y sueños.
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